INFRAESTRUCTURA VERDE

LA UNIVERSIDAD DE JAÉN Y EL RETO DE LA JARDINERÍA BIODINÁMICA.

La pretensión en la Universidad de Jaén es la consecución de una gestión sostenible que elimine contaminantes de las zonas verdes de la propia universidad, refiriéndose a contaminación química, lumínica, sonora, etc. Así como la reincorporación al ciclo vital de la infraestructura verde de todos aquellos insumos que sean reutilizables o reciclables.

PLANIFICACIÓN, DISEÑO Y GESTIÓN DE LA INFRAESTRUCTURA VERDE

Las ciudades verdes del futuro deberán ser el resultado de todas las acciones tomadas – o no tomadas – hoy. Estas acciones (o no acciones) se desarrollan en marcos dinámicos que consisten en un proceso de planificación, una fase de diseño y su respectiva implementación (es decir, la gestión actual). De tal forma, planificación, diseño y gestión son las tres partes de un proceso en el cual la interacción y la retroalimentación continuas pueden optimizar el resultado de las decisiones tomadas y de las acciones realizadas.

Aspectos de la gobernanza forestal urbana

La gobernanza inclusiva. Tanto en la IV como en otros sectores políticos urbanos, el enfoque de gobernanza por el gobierno se sustituye cada vez más por el de gobernanza con el gobierno. La optimización de las contribuciones de los bosques urbanos y demás áreas verdes a la calidad de vida de los habitantes de las zonas urbanas requiere un diálogo continuo y productivo entre las instancias decisorias y el público al que sirven

La ciudad inteligente: de la tecnocracia a la economía colaborativa.

son muchas las ciudades que deciden entender la tecnología como una herramienta y no como un fin en sí mismo. De ahí, que hoy no escuchemos tanto hablar de smart cities y sí mucho más de conceptos como ciudad conectada, ciudad transparente, ciudad circular o ciudad abierta. En realidad, este debate no es exclusivo de los entornos urbanos, porque es un tema global. ¿Tecnocracia vs tecnofobia?

Pequeños bosques urbanos como alternativa para luchar contra el cambio climático

“La idea es simple: tomar los terrenos baldíos, plantarlos densamente con una amplia variedad de plantas de semillero nativas y dejarlos crecer con una mínima intervención. El resultado, según los proponentes del método, son complejos ecosistemas perfectamente adaptados a las condiciones locales que mejoran la biodiversidad, crecen rápidamente y absorben más CO2″.